La tristeza es una emoción que se hace inevitable en muchos momentos de la vida. A priori, puede tener funciones muy adaptativas.

Suele presentarse ante situaciones donde hay una pérdida (de un ser querido, de trabajos, de objetos, de vivencias, de relaciones….) y puede servir para pararse un tiempo, recuperar el equilibrio y pedir ayuda.

A veces, cuando la tristeza es muy intensa o se alarga en el tiempo la persona puede llegar a pararse, a dejar de relacionarse con un mundo físico y social que es el que hasta el momento le reportaba experiencias gratificantes.

Cuando esta persona reduce su actividad, deja de experimentar satisfacción en situaciones que antes experimentaba, siente tristeza o una elevada desesperanza por el futuro, hablamos de que tiene depresión.  

Ante la presencia de un malestar tan significativo como este y dadas las repercusiones que puede tener un problema así recurrir a un profesional de la psicología es imprescindible.

Si es tu caso, en Movēre podemos ayudarte a que vuelvas a recuperar tu estado de ánimo así como el nivel de actividad necesario para poder funcionar adecuadamente en tu día a día.